Si la empresa te paga el seguro médico, una tarjeta de comida o el gimnasio al que vas aunque no pasen por tu cuenta corriente, son parte de tu sueldo. La ley los llama salario en especie y les aplica reglas propias: un techo, un suelo y una tributación distinta a la del dinero. Sin embargo, cuando eres tú quien decide en qué se convierte una parte de tu nómina, hablamos de retribución flexible. Te explicamos cómo funciona, qué está exento y hasta cuánto.
¿Qué es el salario en especie?
El artículo 26.1 del Estatuto de los Trabajadores define el salario como todo lo que percibes por tu trabajo, en dinero o en especie. La Ley del IRPF concreta qué cuenta como especie: la utilización, consumo u obtención, para fines particulares, de bienes, derechos o servicios gratis o por precio inferior al de mercado. Es decir, todo lo que la empresa te da y tiene valor, aunque no sea una transferencia de dinero.
No obstante, si la empresa te entrega dinero para que compres el producto, deja de ser especie y pasa a ser retribución dineraria.
Retribución flexible: el mismo sueldo, decidido por ti
La retribución flexible no es una figura legal distinta, sino una forma de organizar el salario en especie. En un plan de beneficios clásico la empresa añade productos por encima de tu sueldo. En un plan flexible tú cambias voluntariamente una parte de tu salario bruto en dinero por productos concretos: tickets restaurante, transporte público, seguro de salud, guardería o formación.
Y pensarás, ¿por qué iba a querer disminuir mi salario bruto? Resulta, que algunos de los productos que puedes recibir en especie, están exentos de IRPF, lo que significa que con el mismo bruto te llevas más valor a casa, y para la empresa el coste es casi neutro.
Mínimos y máximos de la retribución en especie
El artículo 26.1 del Estatuto de los Trabajadores fija dos barreras simultáneas, el salario en especie no puede superar el 30% de tu salario bruto dinerario y no puede hacer que el salario dinerario baje del salario mínimo interprofesional.
Un ejemplo: con un bruto de 30.000€ al año, el máximo en especie son 9.000€ (750€ al mes). Si tu sueldo está cerca del SMI el margen es mucho menor, porque debe garantizarse que nunca se bajará de esa cantidad. De ahí que estos planes apenas tengan recorrido en los salarios bajos.
¿Qué hace falta para que el acuerdo sea válido?
Voluntariedad y que quede reflejado por escrito. Flexibilizar el salario cambia las condiciones de tu contrato, así que exige tu consentimiento expreso y por escrito, normalmente en un anexo o novación que detalle qué producto se contrata, qué importe bruto se sustituye y con qué vigencia (lo habitual es un año revisable). Nadie puede imponerlo de forma unilateral, ni usarlo para vaciar conceptos que el convenio colectivo obliga a pagar en dinero.
Productos exentos y hasta cuánto llegan
El artículo 42.3 de la Ley del IRPF es la lista corta y cerrada de lo que no tributa. En comida, las fórmulas indirectas como la tarjeta restaurante están exentas hasta 11€ por día laborable, sin acumular los días que no trabajas y también en teletrabajo, desde que la norma aclaró que da igual dónde comas. En transporte público colectivo, el límite es de 1.500€ al año con un tope de 136,36€ al mes.
El seguro de salud que la empresa contrata para ti está exento hasta 500€ al año por cada persona asegurada —tú, tu cónyuge y tus descendientes— y sube a 1.500€ por cada una con discapacidad. Lo que exceda no invalida el producto, solo la parte que se pasa tributa como retribución en especie.
La guardería o el primer ciclo de educación infantil es el caso más generoso, no tiene límite cuantitativo, siempre que la empresa contrate el servicio con un centro autorizado. La formación para actualizar tu capacitación profesional no se considera retribución en especie, así que no consume el 30%. Y la entrega de acciones de la propia empresa está exenta hasta 12.000€ anuales si se ofrece en las mismas condiciones a toda la plantilla o a un grupo de ella, importe que sube a 50.000€ en compañías con certificado de empresa emergente.
Qué no está exento y cómo se valora
Fuera de esa lista el producto tributa, pero no por lo que costaría en el mercado, sino según las reglas del artículo 43 de la Ley del IRPF. La vivienda de la empresa se valora al 10% del valor catastral (5% si el catastro se revisó a partir de 1994), con el tope del 10 % de tus demás retribuciones. El uso del coche de empresa, en un 20% anual del coste de adquisición, reducible hasta un 30% si es eficiente energéticamente.
A esa valoración se suma el ingreso a cuenta, el equivalente a la retención que la empresa adelanta por lo que te entrega en especie. Si te lo repercute, no se suma; si lo asume y no te lo descuenta, ese importe se añade a tu retribución y también tributa.
Cómo cotiza a la Seguridad Social
Estar exento de IRPF no significa estar exento de cotizar. Desde la reforma de 2013, prácticamente toda la retribución en especie se incluye en la base de cotización, así que el ahorro de un plan flexible es fiscal, no de cotizaciones. Y eso, que suena a mala noticia, en realidad te protege.
Como el valor en especie sigue formando parte de tu base, tu paro, tu baja y tu jubilación futura no se reducen. Tampoco tu indemnización por despido, porque el salario regulador con el que se calcula incluye la especie. Flexibilizar no es rebajarte el sueldo, es cobrarlo de otra forma.

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