¿Alguna vez has firmado un contrato, ya sea una hipoteca, un préstamo o un servicio telefónico, sintiendo que no tenías más opción que aceptar todo lo que ponía? Esa sensación de "lo tomas o lo dejas" es muy común, y es precisamente en esa letra pequeña, impuesta y no negociada, donde se esconden las cláusulas abusivas.
¿Qué es una cláusula abusiva?
Un contrato es como un balancín. Para que sea justo, ambos lados deben estar equilibrados. Una cláusula abusiva es una condición que el banco o la empresa ha incluido y que inclina el balancín a su favor, dejándote a ti, en desventaja.
Según la ley, una cláusula es abusiva cuando cumple tres requisitos:
- No ha sido negociada individualmente: Es una condición impuesta por la empresa. No tuviste la oportunidad real de discutirla o modificarla.
- Va en contra de la buena fe: Es una "jugada" injusta que se aprovecha de la posición de poder de la empresa.
- Causa un desequilibrio importante: Crea una desproporción evidente entre tus derechos y obligaciones y los de la empresa, siempre en tu perjuicio.
En resumen: es una regla del juego injusta que no pudiste negociar y que solo beneficia a la entidad financiera.
Estos son algunos de los ejemplos más comunes:
- Cláusulas suelo hipotecarias: En el préstamo hipotecario se aplica un tipo de interés más un diferencial, pero el resultado nunca puede ser inferior a un mínimo que estipula unilateralmente la entidad bancaria.
- Tarjetas Revolving: Tarjetas de crédito por las que pagas una cuota fija cada mes con independencia del crédito dispuesto y que, mes a mes, lejos de reducirse, el importe pendiente no hace más que aumentar.
- Seguros de vida de prima única financiados con el préstamo. El importe de la primera se suma al del préstamo y se paga mes a mes, sin que el consumidor sepa, al momento de la contratación, el coste real del seguro.
Consecuencias legales
La consecuencia legal es que todas ellas son nulas y tienes derecho a recuperar tu dinero y aquí viene la parte más importante. La ley es contundente: una cláusula abusiva es nula de pleno derecho. Esto significa que, legalmente, se considera que nunca ha existido. Y ello implica que:
- El contrato sigue siendo válido, pero sin esa cláusula injusta.
- Tienes derecho a que te devuelvan todo el dinero que has pagado de más por su aplicación, más los intereses legales correspondientes.
¿Cómo actuar?
Necesitas un abogado especialista. Sabemos que enfrentarse a un banco o a una gran empresa puede parecer una batalla perdida porque utilizan un lenguaje complejo y cuentan con enormes departamentos jurídicos, pero no lo es. La ley está de tu lado, y nosotros también.
En Enley somos especialistas en derecho bancario y de consumo.
- Analizamos tus contratos: Revisamos la letra pequeña de tu hipoteca, préstamos o tarjetas para identificar cualquier cláusula abusiva sin ningún coste ni compromiso para ti.
- Cuantificamos lo que te deben: Calculamos con precisión la cantidad que te corresponde recuperar.
- Gestionamos toda la reclamación: Nos encargamos de la comunicación con la entidad y, si no atienden a razones, presentamos la demanda judicial para defender tus derechos.
No dejes que la letra pequeña decida por ti. Miles de personas ya han recuperado el dinero que les pertenecía.
Contacta con nosotros hoy mismo. La primera consulta es gratuita. Da el primer paso para recuperar lo que es tuyo.



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